Visitar San Sebastián en dos días

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Las calles de Donostia y sus edificios nos enamorarán por sus influencias francesas. Nuestra visita a la ciudad del cine se divide en dos itinerarios, uno para cada día: la Parte Vieja y el Ensanche y el Moderno San Sebastián. La elección de qué itinerario hacer primero ya es elección personal.

La Parte Vieja Donostiarra

Zona peatonal en la que se reúnen los donostiarras y los turistas. Uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad es la Plaza de la Constitucion, situada en el corazón de la Parte Vieja y donde encontramos un gran número de bares con terrazas para tomarse algo tranquilamente. Saliendo de la plaza por la Calle Puerto llegaremos a la Puerta del Mar, que separa la Parte Vieja y el puerto y que tiene un mirador en la parte superior desde donde se ven los muelles y escenas típicas de la ciudad en una zona de pintxos.

La Basílica de Santa María del Coro presidiendo la Calle Mayor; de estilo barroco en su mayor parte, destaca su fachada bien trabajada y que curiosamente está alineada con la Catedral del Buen Pastor.

Para subir al Castillo de la Mota, en el Monte Urgull, hay 3 caminos distintos: desde la Parte Vieja, desde el Paseo del Muelle o desde el Paseo Nuevo. Nosotros, ya que estamos en la Parte Vieja, subimos desde aquí hasta los 120 metros sobre el nivel del mar donde está el Castillo y que podemos ver exposiciones de la historia de la ciudad y unas vistas espectaculares hacia la ciudad y la bahía de La Concha y la Playa de Zurriola.

Y desde el Castillo, bajamos hacia el Paseo Nuevo, que rodea todo el Monte Urgull bordeando la costa donostiarra, pero ¡ojo! ¿Recordáis esas imágenes de olas gigantes rompiendo en el paseo de Donostia y que ponen en todos los informativos? Pues son en el Paseo Nuevo, así que si hay temporal, tened precaución.

Siguiendo el Paseo Nuevo hacia Zurriola volvemos a la Parte Vieja y al ambiente de tabernas y pintxos que nos llevará hasta la Iglesia de San Vicente, la más antigua de la ciudad y de estilo gótico.

Y para terminar esta ruta por la Parte Vieja, saldremos de ella cruzando el río Urumea, entre el Monte Urgull y la Playa de Zurriola, para ver algo más moderno: el Centro Kursaal, donde cada año se dan cita los mejores actores del mundo del cine internacional. Ya en el paseo de la playa, podemos ver una de las imágenes más típicas de toda la costa vasca: los surfistas en busca de las mejores olas.

El Ensanche y el Moderno San Sebastián

Aunque empezaremos por donde el ensanche delimita con la Parte Vieja, el Ayuntamiento de Donostia es uno de los edificios más bonitos de la ciudad y que antiguamente era un casino. Lo encontraremos situado junto a la Bahía de la Concha y al principio -o final- de la Alameda del Boulevard.

Siguiendo por la Alameda, llegamos al Mercado de la Bretxa, no hay lugar mejor en cualquier ciudad para conocer de buena mano la gastronomía típica de la zona -a parte de los pintxos-. Y prácticamente en frente del mercado y a orillas del río Urumea tenemos el edificio neobarroco Teatro Victoria Eugenia.

A contracorriente del río, pasaremos por el Puente de Santa Catalina, el primero que se construyó en San Sebastián; y el Puente de María Cristina, regentado por cuatro obeliscos con figuras ornamentales en cada uno de los extremos del puente.

Y dejando atrás el río, nos adentramos hacia el ensanche hasta topar de frente con la Catedral del Buen Pastor, de estilo neogótico y que está construida con sillería de piedra arenisca procedente del monte Igueldo. El órgano de la Catedral, es uno de los más grandes de Europa.

Después es hora de recorrer los 3 kilómetros de la bahía de La Concha, pero no os asustéis, que lo haremos en plan paseo, como si fuéramos donostiarras de toda la vida -aunque a ellos se les distingue por la clase con la que visten-.

La primera parada en el paseo marítimo será en el Palacio Miramar. A un lado el mar; al otro unos jardines dignos de visitar y en medio el palacio, una antigua residencia de verano de la monarquía española que separa la Playa de la Concha de la Playa de Ondarreta. Y continuamos hasta el final del paseo de la bahía hasta llegar al Peine del Viento, las tres famosas esculturas de Eduardo Chillida incrustadas en las rocas a unos pocos metros sobre el mar.

Desde el Peine del Viento tenemos que volver hacia atrás, desviándonos del paseo marítimo siguiendo las indicaciones del funicular que asciende al Monte Igeldo. Desde arriba hay una de las mejores vistas hacia la ciudad: la bahía de la Concha y la isla de Santa Clara. Aunque el Monte Igeldo es muy conocido por sus vistas, ¿sabíais que alberga un parque de atracciones? Pues sí, además de las vistas, podemos disfrutar de un rato de diversión, sobretodo si vamos con niños.

Y para terminar nuestra visita a Donostia, un secreto: además de las vistas de la ciudad, hacia el otro lado del monte, hay unas vistas espectaculares de la costa cantábrica.

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