¿Qué es el vértigo?

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El vértigo es una ilusión de movimiento del cuerpo o de los objetos que nos rodean. Con frecuencia se acompaña de náuseas y vómitos, pérdida del equilibrio y sensación de desmayo inminente. La sensación de movimiento suele mejorar cuando nos tumbamos y permanecemos sin movernos y con los ojos cerrados.

Este trastorno puede darse en personas de cualquier edad, aunque en niños suele presentarse en forma de crisis espontáneas y en ancianos puede evolucionar hacia una inestabilidad crónica.

Esta impresión de movimiento es diferente del mareo, en donde se percibe una sensación de inestabilidad con visión borrosa.

El vértigo es un síntoma, no una enfermedad, es muy frecuente y se estima que, en algún momento, afecta al 1% de la población. Habitualmente es producido por una enfermedad benigna, a pesar de que produce gran preocupación en la persona que lo padece.

Tipos de vértigo

  1. Fisiológico o normal: que es el que percibimos, por ejemplo, cuando viajamos en barco.
  2. Central: este tipo está producido por enfermedades del sistema nervioso central tales como trastornos vasculares, tumores o malformaciones.
  3. Periférico: este tipo puede ser producido por numerosas afecciones, las más frecuente son las enfermedades del oído interno, traumatismos cervicales (por ejemplo un esguince cervical) y artrosis cervical.

Otra misión del oído: el equilibrio

El oído, además de ser el encargado de la audición, tiene como misión participar en la coordinación del equilibrio de nuestro organismo. En el oído podemos diferenciar tres zonas: oído externo, medio e interno. El oído interno tiene unos canales en forma de caracol, que se encargan de recoger la información del cuerpo. Cuando el origen del vértigo se encuentra en el oído interno, a los síntomas referidos, suelen acompañarse de ruidos dentro del oído (acúfenos).

Tratamiento del vértigo

El tratamiento del vértigo es individual, va encaminado a tratar la causa que lo desencadena. Se basa fundamentalmente en el reposo en cama, fármacos antiemético (para evitar las náuseas y los vómitos) y antivertiginosos (antihistamínicos).
Cuando el cuadro es muy intenso se realizan tratamientos quirúrgicos, con drenaje de la linfa mediante incisiones en el laberinto, la laberintectomía y otras veces la sección de nervio auditivo y vestibular.

Recomendaciones

  • A pesar de que es un síntoma desagradable, no desesperes, por lo general, pronto desaparecerá.
  • Intenta reconocer los movimientos que te provocan los síntomas (determinados giros de cabeza) y trata de evitarlos.
  • Permanece encamado durante la fase aguda.
  • No te automediques. Lo que le fue bien a un familiar o amigo puede ser nocivo para ti.
  • La medicación que te prescriba tu médico es sólo para los momentos de crisis y no ayuda a prevenirlos, por lo que debes tomarlo sólo si tienes síntomas y suspenderlo cuando te encuentres bien.
  • La medicación puede producir somnolencia, así que evita conducir o hacer actividades peligrosas durante el tratamiento.
  • ¿Todo te da vueltas? Saber distinguir si esa sensación es un mareo o un vértigo es importante para poder tratarlo con eficacia.
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