La diarrea: causas y dieta para su tratamiento

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La diarrea es el aumento del volumen y la frecuencia de las deposiciones (más de tres al día durante más de dos o tres días) acompañado de la disminución de la consistencia de las heces, en una persona previamente sana. Es común que las heces contengan sangre, moco, pus y alimentos no digeridos.

La diarrea puede afectar a cualquier persona. Pueden aparecer brotes de diarrea aguda en guarderías, residencias de ancianos, etc.

¿Qué causas provocan la diarrea?

La diarrea pueden provocarla tanto virus como bacterias o determinadas toxinas. También puede aparecer como efecto secundario al tomar una determinada medicación, como es el caso de la diarrea asociada a la toma de antibióticos o laxantes.

La mayor parte de las diarreas infecciosas se deben al consumo de agua y alimentos en mal estado o contaminados. En ese sentido, es muy importante conocer las medidas de higiene básicas para intentar prevenirlas. También es frecuente que padezcan diarrea personas que viajan a zonas tropicales o países en vías de desarrollo.

¿Qué síntomas produce la diarrea?

El síntoma principal es el aumento del número de deposiciones y la disminución de su consistencia, pero además, pueden aparecer otros síntomas como fiebre, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Si la diarrea es muy abundante, aparecerá deshidratación por pérdida de líquidos.

¿Qué debemos vigilar durante un proceso diarreico?

  • Es importante vigilar de que el paciente esté bien hidratado. Son signos de deshidratación la ausencia de orina, la ausencia de lágrimas, piel y boca secas y ojos hundidos.
  • Vigilar el estado de ánimo: decaimiento, tendencia al sueño, fiebre alta no controlada con antitérmicos.
  • Presencia de sangre roja en la heces.

Si observas alguno de estos síntomas, acude a tu centro de salud o al servicio de urgencias.

¿Cómo actuar frente a la diarrea?

  1. En primer lugar es necesario corregir la deshidratación, para ello se recomienda administrar una solución de rehidratación oral, que es un preparado equilibrado que contiene sodio y glucosa necesaria para garantizar una correcta rehidratación. Actualmente existen en la farmacia preparados con buen sabor, tanto para niños, como para adultos.
  2. Una vez corregida la deshidratación y tras un periodo de ayuno de 6 horas mínimo, se debe reintroducir de forma gradual la alimentación, esto ayuda a reducir la duración de la diarrea.
  3. Mantenimiento: se debe seguir administrando la solución de rehidratación oral, para compensar las pérdidas de agua y sales que se seguirán produciendo durante la diarrea.

¿Qué debo evitar si tengo diarrea?

  • Líquidos muy azucarados como los refrescos de cola o zumos ya que pueden aumentar la diarrea.
  • Preparados caseros, pues es muy difícil conseguir una solución de rehidratación equilibrada. En caso de usarse, debe ser supervisada por su médico.

Dieta contra la diarrea

Una vez corregida la deshidratación, debemos introducir los alimentos de manera gradual, comenzando con una dieta astringente. Con ello se consigue que el tracto digestivo se encuentre en reposo al principio y se vaya acostumbrando poco a poco a sus funciones habituales.

Después del ayuno inicial y de la reposición de agua, glucosa y electrolitos, hay que empezar a comer, por ejemplo, sopa de arroz, de zanahorias, puré de patatas y zanahorias, sopa de pescado, pescados blancos como merluza, lenguado o rape, hervidos o a la plancha, carne de ave hervida o a la plancha y yogur natural.

En el caso de que la diarrea la sufra un lactante se seguirá con la lactancia materna o se administrará una leche adaptada que recomiende el pediatra. También se puede administrar papilla a base de zanahoria, pechuga de pollo y arroz, o papilla de plátano y manzana (sin piel) o papilla de cereales con harina de arroz o maicena.

Dieta no recomendanda (alimentos prohibidos)

Mientras dure el proceso diarreico, debemos evitar el consumo de determinados alimentos:

  • Leche, por su contenido en lactosa y por ser de digestión prolongada.
  • Frutas y verduras crudas, ya que la fibra que contienen aumenta el volumen y la motilidad intestinal.
  • Guisos, fritos, salsas, embutidos y salados porque irritan la mucosa digestiva.
  • Carnes y pescados grasos y las grasas en general.
  • Dulces, caramelos y chocolate.

Esperamos que esta información te haya servido para actuar de manera correcta y segura ante un proceso diarreico.

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